jueves, 23 de octubre de 2008

EL PRECIO DE LA BELLEZA: ANA Y MIA

“Nadie dijo nunca que fuera fácil llegar a ser una princesa”, es la frase con la que inicia la página en Internet “El Mundo de Ana y Mia”.

ANA es el nombre que muchas anoréxicas dan a la Anorexia Nerviosa, y MIA es el nombre que dan a la Bulimia Nerviosa. La anorexia nerviosa se puede considerar como una alteración por defecto, de los hábitos y/o comportamientos involucrados en la alimentación.

La preocupación por la comida y el temor a ganar peso forman lo esencial de este trastorno, junto con la inseguridad personal para enfrentarse a este problema. Niegan la enfermedad y se perciben gordas en alguna parte de su cuerpo a pesar de presentar un aspecto esquelético.

Cada vez es mayor la influencia de los medios de comunicación en jóvenes con anorexia y bulimia.

Prendamos el televisor, no necesitamos demasiado tiempo para toparnos con alguna publicidad de productos light, empresas que prometen adelgazar en determinados días siguiendo sus dietas, pastillas y pomadas para adelgazar, entre otras.
Cuándo festejamos porque se acabaron las publicidades descubrimos programas que recomiendan determinadas dietas para adelgazar y mantener el cuerpo listo para el verano.

Esta invasión de mensajes que incentivan la perdida de peso existieron desde siempre y desde antes de la televisión. Las revistas son un claro ejemplo de estos mensajes con sus dietas para perder peso con rapidez para el verano, números de calorías que tienen cada alimento, y demás artículos relacionados.

Es cierto que era menos conocida que ahora (sobre todo tomando en cuenta la fama que ahora adquirieron los trastornos alimentarios en estos últimos días en consecuencia con ciertas muertes relacionadas con estos mismos trastornos).

Lo cierto es que, mientras antes era una enfermedad clasicista ahora se popularizo aumentando considerablemente las cifras de las jóvenes que la padecen.
Los estereotipos de mujer delgada que promueven los medios de comunicación influyen en las actitudes y conductas hacia la forma corporal, la talla y el peso.

Silvia Ortiz aseveró que los medios de comunicación promueven la imagen que, según ellos, debe tener la mujer. A través de jóvenes modelos que exhiben ropa de moda, propagan estereotipos que son incompatibles con la obesidad. La delgadez se ha convertido en sinónimo no sólo de aceptación, sino de éxito social.

La anorexia y la bulimia, no son problemas nuevos. Los Santos Cristianos tenían la percepción de que el ayunar podía ayudarles a limpiarse corporal y espiritualmente; tal es el caso de Santa Catarina de Siena quien no sólo ayunaba, sino que “se provocaba atracones”; es decir, comía en exceso para luego vomitar utilizando purgas.

Entre los romanos, continuó, se presentaba con mayor frecuencia la bulimia, ya que en las bacanales se servían todo tipo de alimentos, los cuales consumían para después provocarse el vómito. Esto se relaciona con la importancia que el ser humano siempre le ha dado al placer, a la satisfacción ligada con calmar las tensiones.

Con la llegada del Internet, las enfermedades alimenticias han ido creciendo.
Un estudio piloto publicado recientemente y realizado a pacientes estadounidenses de entre 10 y 22 años con desórdenes alimenticios mostró que hasta un tercio de ellos aprenden nuevos métodos para bajar de peso o purgar su cuerpo en sitios de Internet.

Las páginas pro-ANA (anoréxicas) y pro-MIA (bulímicas) promueven los desórdenes alimentarios al permitir a los usuarios que compartan datos, como qué fármacos inducen los vómitos y qué sitios de Internet los venden.

"La carrera ha empezado hoy. Ponte tu meta y muérete de hambre si quieres adelgazar. Toma sólo caldos, yogur...", expresa una joven anoréxica en uno de los foros de las páginas de Internet.

La anorexia y la bulimia se catalogan como las enfermedades del siglo XXI. Hoy, la edad de las víctimas ha disminuido ostensiblemente, e Internet se ha transformado en una buena herramienta para fortalecer los propósitos de aquellos que luchan por una delgadez que pone en riesgo su salud física y mental.

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